Agenda de Actividades 2010
Febrero
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4 - Introducción a la PNL
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10 - Encarando el 2010
Marzo
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4 - Introducción a la PNL
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10 - Encarando el 2010
Abril
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4 - Introducción a la PNL
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10 - Encarando el 2010
Mayo
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4 - Introducción a la PNL
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10 - Encarando el 2010
Julio a Diciembre: en breve publicaremos la agenda
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¿Al hablar de stress… ¿de que no estamos hablando?
Generalmente cuando se invoca al stress, no
se habla de cuales son sus causas, sino que, la mayoría de las veces,
hablamos de cuales son sus efectos.
Desde la clínica médica se lo relaciona con deficiencias del sistema
inmunológico, cardiopatías, aumento del colesterol, etc. Emocionalmente, lo
referimos a los problemas de relación, a la ansiedad, a la angustia, al
cansancio emocional, al desinterés, y a tantas otras cosas.
En el ámbito laboral en los últimos años, también escuchamos crecientemente
decir que muchas situaciones interpretadas como insatisfactorias en relación
con los colaboradores de la empresa u organización, tienen su causa en el
stress. Las estadísticas en accidentes y ausentismo, las conclusiones sobre
la falta de motivación y otros datos, fundamentan las pruebas que acusan
nuevamente a un único culpable: el stress. Se invierten energías entonces,
en buscar una solución para acabar con la causa de tantos estados
indeseados.
¿Estaremos encontrando culpable a quien es un mensajero que nos esta
trayendo información valiosa sobre la persona que manifiesta los síntomas?
Recordemos que al hablar de stress, nos estamos refiriendo a una serie de
reacciones fisiológico-psicológicas de las personas ante situaciones
amenazantes en el contexto de la organización de la que forma parte. Es por
esto que, al hablar de stress únicamente como un generador de síntomas,
estamos desaprovechando la oportunidad de conocer la forma en que la persona
interpreta la realidad que lo rodea. Nos estamos olvidando de entender que,
por algún motivo, alguien esta viviendo como una “amenaza” determinada
circunstancia.
La propuesta es que, cuando hablemos de stress, no intentemos sepultarlo, y
junto con él, a la posibilidad de entender cómo estamos leyendo el mundo, y
cómo lo leen las personas con quienes vivimos y trabajamos.
Cuando hablemos de stress, hablemos sobre sus causas, que son, entre otras,
los límites para actuar. Hablemos del stress que nos generamos cuando
sentimos que no tenemos opción, que no hay salida. Nos acorralamos achicando
nuestro mundo porque no podemos reconocer que la nuestra no es la única
lectura posible de una situación, sino una “versión” de lo que esta pasando.
Y nuestro metabolismo responde a esa tensión interior.
Si nos liberamos de ésta atadura, y nos permitimos entender que hay
opciones, siendo tolerantes con las formas de ver y ser propias y de los
otros, nuestro mundo dejará de ser una fuente de amenazas limitantes, para
convertirse en una vertiente de posibilidades.
